Celebrando un legado artístico
En 1998, Marino Santa María, tras dejar su puesto como rector de la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, se dedicó a la creación del Instituto Universitario de Arte, que actualmente es la Universidad Nacional de las Artes (UNA). Motivado por su visita al Museo Guggenheim de Bilbao, deseaba plantar una obra significativa en el espacio público de su barrio, Barracas.
El Guggenheim, diseñado por el arquitecto Frank Gehry, es conocido por su forma arquitectónica que asemeja un barco plateado. Este museo transformó la imagen de Bilbao a nivel internacional, estableciendo una conexión entre la ciudad, la cultura y el desarrollo, inspirando así el conocido “efecto Guggenheim”.
Inicios del Pasaje Lanín
Comenzando este proyecto en su propio hogar, Santa María elaboró fotomontajes en su vivienda-taller en Lanín 33, un lugar donde creció y todavía reside. En sus recuerdos, menciona: «De chico jugaba al fútbol en esta calle. Quizás manché tanto estas paredes con pelotazos que de alguna manera quise ‘limpiarlas’”. En diferentes ocasiones, Santa María ha citado a Caminito, la famosa obra de Quinquela Martín en La Boca, como una influencia importante para el Pasaje Lanín.
Con la colaboración de Pérez Celis –quien previamente pintó murales en la cancha de Boca–, así como del Banco Ciudad y el Gobierno Nacional, Santa María, acompañado por un equipo de 20 voluntarios durante dos años, comenzó a adornar las fachadas de las 40 casas del Pasaje Lanín. La obra se inauguró hace exactamente 25 años. Aunque el Pasaje Lanín no tiene la magnitud del Guggenheim, se transformó de una zona humilde y gris en una galería de arte abstracto al aire libre, convirtiéndose en un importante punto de referencia en el sur de Buenos Aires.
Actividades y celebraciones
El Pasaje Lanín ahora forma parte fundamental de eventos como La Noche de los Museos, donde se realizan talleres con escuelas y, además, ha sido declarado Sitio de Interés Cultural. Los turistas también lo buscan para visitarlo. La intervención en esta angosta calle de tres cuadras, ubicada entre Suárez, Brandsen, las vías del Roca y Feijoó, incluyó mejoras en las veredas y la instalación de luces LED.
Sin embargo, Santa María tiene planes para continuar el proceso. Aspira a reemplazar las pinturas de las fachadas por mosaicos, más duraderos, inspirado en las obras de Antoni Gaudí, otro destacado ícono cultural, esta vez de Barcelona. «Este año conté con apoyo a través de Mecenazgo y del Banco Santander, pero aún no tengo financiación permanente», explica.
El domingo 19 de abril, se llevará a cabo una celebración junto a los vecinos, que incluirá un almuerzo “a la canasta”, talleres de mosaicos para niños, actuaciones y propuestas gastronómicas, todo apoyado por el Gobierno de la Ciudad. El evento está programado entre las 12 y las 16 y es de acceso gratuito.
Revitalización y respeto a la tradición
En el 2025, en el aniversario número 24 del Pasaje Lanín, se organizó un evento donde los vecinos compartieron una comida en una larga mesa en la calle, siguiendo una tradición de encuentros anuales. “Elegí esta forma de festejar porque durante mi infancia, una vez al año, se hacía un encuentro similar entre todos los vecinos. Me interesa conservar esta tradición”, menciona Santa María, reflejando el espíritu comunitario del barrio.
No obstante, Santa María no es alguien que se aferre a la nostalgia. Al comentar sobre el impacto del Pasaje Lanín, menciona cómo la comunidad ha cambiado de múltiples maneras. Recuerda que los vecinos comenzaron a solicitarle que embelleciera los frentes de sus casas, algo que considera resultado de la alegría que su obra transmite. Un pasacalles que le regalaron hace unos años sintetiza la esencia de su trabajo: «Gracias por revivir Lanín».











