El secuestro de Cristian «Chanchi» Riquelme
El 2 de abril de 2002, Cristian «Chanchi» Riquelme, hermano menor del famoso futbolista Juan Román Riquelme, fue víctima de un secuestro que alteró la tranquilidad de la familia. Al momento de su liberación, Chanchi, de 18 años, había estado retenido durante 26 horas. El rescate se materializó gracias a la intervención de su hermano, quien pagó 160 mil dólares a los captores para asegurar su liberación.
Los momentos previos al suceso
En la noche del secuestro, Riquelme se encontraba en Don Torcuato, mostrando un auto Ford Mercury a dos amigos cuando, inesperadamente, un grupo de al menos cuatro delincuentes, que arribaron en un Peugeot 405, lo sorprendieron. En un giro súbito, los criminales lo obligaron a abordar su vehículo y se dieron a la fuga. Chanchi relató más tarde que le cubrieron la cabeza y que después de un recorrido de aproximadamente 20 minutos, lo llevaron a un lugar desconocido.
Encuentro con los captores
Una vez en la prisión improvisada, Riquelme fue amenazado y mantenido en un estado deplorable. A pesar de ser mantenido vendado y con las manos y pies atados, recibió escasa comida durante su tiempo cautivo, siendo medio sándwich lo único que le ofrecieron. «Somos bosteros, quedate tranquilo», le dijeron en un intento de calmarlo. La situación se tornó más tensa cuando, tras la difusión del hecho a través de los medios, un grupo de refuerzos llegó al lugar donde estaba.
La respuesta de Juan Román Riquelme
Juan Román, que se encontraba concentrado con Boca Juniors en el Hotel Los Dos Chinos, se enteró del secuestro de su hermano y rápidamente se puso en contacto con el presidente del club, Mauricio Macri, una decisión que cambió el rumbo de la situación. La presión de la prensa y el clima de expectación rodearon su casa en Don Torcuato, donde vivía en un barrio cerrado.
Negociaciones y liberación
En un intento por asegurar la libertad de Chanchi, los secuestradores solicitaron inicialmente 300 mil dólares, luego redujeron la cifra a 200 mil dólares. Tras largas horas de tensas negociaciones y comunicación con su familia, la cifra final se acordó en 160 mil dólares, lo que permitió su liberación. Chanchi fue dejado en una villa de Ramos Mejía con la orden de «corré» para que se alejara de sus captores.
Inestabilidad y consecuencias
Durante los años 2002 a 2004, los secuestros extorsivos comenzaron a ser una práctica alarmante en el país, lo que llevó a una intensa actividad de las fuerzas del orden. Aunque varios sospechosos fueron arrestados, los detalles sobre los implicados en el secuestro de Chanchi permanecieron en gran parte sin resolver. Uno de los detenidos, reconocido como Félix Nicolás Díaz, apodado “Boli”, murió en prisión antes de ser juzgado.
Reflexiones de Juan Román 24 años después
En una reciente entrevista, Juan Román Riquelme recordó ese difícil episodio de su vida. «No me acuerdo mucho cómo era la cosa, pero hay cosas que puedo contar y otras que no. Cuando lo devolvieron, él me pidió si podía jugar el fin de semana», compartió. A pesar de la angustia vivida, solamente perdió un partido durante ese tiempo, regresando al campo de juego pocos días después.











