El impacto de las siestas en adultos mayores
Un reciente estudio llevado a cabo en Estados Unidos ha puesto de manifiesto cómo las siestas largas y frecuentes pueden influir negativamente en la salud de las personas mayores de 56 años. Los investigadores encontraron que aquellos que practican este hábito presentan un mayor riesgo de muerte prematura en comparación con aquellos que no duermen durante el día.
Detalles del estudio
La investigación fue realizada por varios equipos, incluyendo el Departamento de Anestesiología de Mass General Brigham, la División de Medicina del Sueño de la Facultad de Medicina de Harvard, y el Instituto Broad de MIT y Harvard. La pregunta central planteada fue si existía una conexión entre las características de las siestas diurnas y la mortalidad en adultos mayores.
El estudio incluyó a 1,338 adultos, tanto hombres como mujeres, mayores de 56 años. Los resultados mostraron que las siestas más largas y frecuentes, especialmente las matutinas, estaban asociadas con un aumento en la mortalidad por todas las causas. Las siestas se definieron como cualquier momento de sueño que ocurriera entre las 9 a.m. y las 7 p.m.
Hallazgos clave del estudio
- Por cada hora adicional de siesta durante el día, la tasa de mortalidad aumentó en un 13%.
- Una hora extra de siesta se relaciona con el riesgo de mortalidad equivalente a tener 1.1 años más de edad.
- Cada siesta adicional incrementó la tasa de mortalidad en un 7%, lo que corresponde a un riesgo similar a tener 0.6 años más.
Los autores resaltan que entre el 20% y el 60% de los adultos mayores recurren a siestas diurnas. Aunque las siestas cortas pueden ser efectivas para combatir la fatiga y mejorar el alerta, su uso excesivo se ha vinculado a problemas de salud adversos, como neurodegeneración, enfermedades cardiovasculares y mayores tasas de morbilidad.
Consideraciones sobre la salud
Durante un seguimiento prolongado de hasta 19 años, fallecieron 926 participantes, lo que representa el 69.2% de la muestra total. El análisis reveló que quienes tomaron siestas más largas, más frecuentes y por la mañana tenían un riesgo de muerte superior.
Llama la atención que la variabilidad y el momento de las siestas no han sido tan estudiados. El estudio sugiere que siestas a primera hora del día podrían indicar problemas de salud subyacentes. Según los investigadores, un posible vínculo entre las siestas y la mortalidad se relaciona con las vías cardiovasculares: trastornos en el sueño y desalineaciones circadianas podrían incrementar la presión arterial y la activación simpática, elevando así el riesgo de eventos fatales.
También se menciona que la somnolencia diurna excesiva podría ser consecuencia de trastornos como la apnea obstructiva del sueño, que contribuye a un mayor número de eventos cardiovasculares. Además, diversas afecciones crónicas pueden causar fatiga, lo que a su vez lleva al hábito de dormir siestas. Los autores advierten que estas siestas pueden ser un signo temprano de condiciones que, de no tratarse adecuadamente, pueden resultar en un aumento de la mortalidad.
Recomendaciones de salud
La Academia Americana de Medicina del Sueño recomienda que los adultos sanos limiten sus siestas a un rango de 20 a 30 minutos, preferiblemente en las primeras horas de la tarde. A pesar de que una siesta corta puede mejorar la concentración y el rendimiento, las siestas más largas podrían anular los efectos positivos de un descanso breve.











