El cuento de una relación destructiva
Durante 16 años, Mónica Ligorria (48 años) sufrió constantes insultos, humillaciones y control por parte de su expareja, Hernán Adalberto Ayerbe (56). Tras una serie de idas y vueltas, en septiembre del presente año, Mónica decidió poner fin a la relación, despidiendo a Ayerbe de su hogar. Sin embargo, el cúmulo de violencia acumulada alcanzó su clímax el 21 de septiembre, cuando él le disparó en la cabeza, acabando con su vida.
Las mentiras y el control
Al principio de su relación, Ayerbe se presentó como ingeniero con un negocio propio, lo que atrajo a Mónica, quien en ese momento tenía un hijo de tres años. Con el tiempo, las verdades comenzaron a salir a la luz: Ayerbe solo había cursado algunas materias universitarias y en realidad trabajaba en el reparto de huevos. La relación se tornó tóxica y, con el paso de los años, se mudaron a distintos lugares, incluyendo Campana, buscando alejar a Mónica de su familia.
El papel del hijo
Con el tiempo, el hijo de Mónica, ahora de 19 años, comenzó a intervenir para proteger a su madre de las agresiones de Ayerbe. Según su hermana, Nancy, Mónica seguía soportando la violencia verbal constante, en la que su expareja le repetía que sin él no sería nada y que sería una indigente.
El deterioro físico y emocional de Mónica
A pesar de su dramática situación, Mónica logró crear un negocio de venta de huevos, aunque eso también se convirtió en una herramienta de control para Ayerbe. Sin embargo, cuando Mónica consiguió un empleo en el Registro Automotor, la situación se tornó aún más violenta. «Tuvo un pequeño derrame en la cabeza a causa del estrés que padecía», explicó Nancy, refiriéndose a los estragos físicos que la violencia casera le causó.
Una escalonada violencia
Tras una última pelea el 15 de septiembre, Mónica decidió terminar definitivamente con la relación. Sin embargo, esto provocó explosiones de violencia en Ayerbe, quien destruyó la mercadería de Mónica y la atacó físicamente. A raíz de esto, se presentó una denuncia policial, y se emitió una orden de restricción contra él, que se hizo efectiva el 18 de septiembre.
Los actos finales y la tragedia
El lunes 21 de septiembre, mientras Mónica iba a trabajar, Ayerbe la atacó, disparándole tres veces y causándole una herida fatal en la cabeza. A pesar de sus intentos por quitarse la vida, Ayerbe fue finalmente aprehendido por las autoridades y ahora enfrenta cargos por homicidio agravado por el vínculo y violencia de género.
Un acto de amor final
A pesar de las restricciones y las denuncias, la familia de Mónica considera que se necesita una mayor agilidad en el sistema judicial ante casos de violencia de género. La víctima, quien llegó al hospital con muerte cerebral, había expresado su deseo de donar órganos y su familia accedió a esta petición en medio del dolor por la pérdida. Nancy relató que, aunque fue un momento difícil, el personal médico les brindó un gran apoyo y cuidaron de los detalles con un notable amor, asegurando que la memoria de Mónica viviría a través de su decisión de ayudar a otros.











