Un dolor profundo y señales del más allá
La partida de Diego Maradona marca con dolor la vida de su hija Gianinna, quien lo extraña intensamente cada día. Visita su tumba en el cementerio, donde busca señales que le permitan sentir su presencia. Durante un tiempo, la tristeza la llevó a buscar ayuda profesional para sobrellevar la pérdida, pero tras cinco años, comparte que ha aprendido a vivir con el deseo de recordar los buenos momentos. Gianinna se siente convencida de que su padre no se ha ido: “Se me presenta en un montón de distintas situaciones. Yo tengo señales suyas a través de canciones. Le pido eso: pongo la radio y le digo, ‘bueno, ahora necesito que vos me des una señal’ y lo hace”, relató en una reciente entrevista.
Momentos que conmueven
Los mensajes que recibe son oportunos y claras respuestas cuando se siente abrumada. Recientemente, mientras conducía bajo una oleada de tristeza, el radio se quedó atrapado repitiendo una frase que la reconfortó. “Me tuve que frenar porque me puse a llorar. Lo grabé porque no me pasó nunca en la vida que una radio se tildara siempre con la misma frase”, recordó sobre ese instante conmovedor.
El juicio y el peso del pasado
Aparte de encontrar métodos para manejar el duelo, Gianinna enfrenta un reto adicional debido al juicio que actualmente se lleva a cabo en San Isidro. En este, siete profesionales de la salud están acusados de negligencia en el cuidado de su padre, lo que resultó en su fallecimiento. Este proceso judicial ha transformado su luto en un camino aún más doloroso y complicado. “Uno nunca está preparado para atravesar estas cosas… Yo me sentí un poco más segura cuando me senté a declarar, porque ya sabía, más o menos, cómo era el manejo, pero uno nunca está preparado”, indicó.
La búsqueda de justicia
Sobre su experiencia de ver a los acusados, mencionó que la tristeza la invade: “La tristeza es absoluta. Hay algo que, aunque nosotros exijamos justicia por mi papá, él no va a volver. Eso es lo que más nos atraviesa”, afirmó Gianinna, quien ha sido hasta ahora la única de sus hermanos en testificar en el juicio.
Cuando le preguntan sobre cómo se pudo haber evitado la muerte de su padre, responde de manera contundente: “Prestándole atención. Haciendo cada uno su trabajo, básicamente, ese final se podía haber evitado”. En este proceso, los acusados incluyen al neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, entre otros.
Reflexiones sobre el caso
Gianinna se refiere a Luque, quien era considerado el médico de cabecera de Diego. En el juicio, ha adoptado una nueva estrategia de defensa que busca minimizar su responsabilidad. “Él era la voz cantante, era su médico de cabecera… No hizo su trabajo”, subraya. Asimismo, Gianinna enfatiza que los acusados intentan cargar con la culpa a la familia. “Ellos me quieren responsabilizar tanto a mí como a mis hermanos. A mí la muerte de mi papá me sigue afectando; es un dolor intransferible”, expresó.
Un plan que se salió de control
Sobre la muerte de su padre, Gianinna sostiene que fue consecuencia de “un plan que se les fue de las manos” y que, a su parecer, se extendía más allá de los implicados. “Él venía muy mal. El tratamiento no era adecuado. Cuando se habla de su entorno, no se podía hablar con él porque le cambiaban los números de teléfono con frecuencia. Tenía problemas con el alcohol y tomaba medicación que era incompatible”, explicó, haciendo referencia a los meses previos al deceso de Diego.
Finalmente, Gianinna afirma con seguridad que había un plan diseñado para manejar la vida de su padre, aunque este se convirtió en un caos: “Sé que había un plan, alguien lo dirigía. Que se les fue de las manos, también se les fue de las manos”, concluyó.











