Reflexiones de un Nobel de Física
Durante períodos significativos de la Guerra Fría, el temor a un conflicto nuclear dominaba la vida de millones. Este miedo permeaba en el cine, la política y la cultura popular, reflejando una amenaza que parecía inminente. Sin embargo, Kip Thorne, Nobel de Física en 2017 y reconocido por su participación como asesor científico en películas como Interstellar y Oppenheimer, considera que dicho temor ha ido disminuyendo con el tiempo, lo que le genera inquietud.
La percepción del peligro en las nuevas generaciones
En el marco del festival científico STARMUS, Thorne compartió sus preocupaciones durante un debate junto con Christopher Nolan y el astrofísico Garik Israelian. “En las décadas de 1950 y 1960, tanto los científicos como los políticos y la sociedad estaban profundamente alarmados ante la posibilidad de un holocausto nuclear”, recordó Thorne. “La actual generación probablemente ya no es consciente de ese peligro”, agregó.
Impacto y responsabilidad de Oppenheimer
El director Nolan coincidió en que esta pérdida de percepción ha afectado la conciencia colectiva. Un comentario de su hijo adolescente, que le aseguró que las armas nucleares “ya no eran motivo de preocupación para los jóvenes”, impulsó a Nolan a profundizar en estas ideas, solidificando su decisión de realizar Oppenheimer.
Thorne subrayó que el principio de “destrucción mutua asegurada” solo se mantiene vigente mientras exista un miedo tangible a las consecuencias de una guerra nuclear. La disminución de ese riesgo percibido también puede reducir la presión sobre los líderes políticos.
El peligro geopolítico actual
El científico no limitó sus observaciones al mundo del cine. En una reciente entrevista con La Voz de Galicia, se mostró directo acerca del actual contexto geopolítico. “Hay un riesgo serio de escalada nuclear”, afirmó al ser interrogado sobre los conflictos internacionales y la tensión existente entre potencias nucleares. Aunque mencionó la inestabilidad entre India y Pakistán, su mayor preocupación radica en la relación entre Rusia y la OTAN, señalando que un conflicto nuclear entre grandes bloques tendría consecuencias devastadoras a nivel global. Esta reflexión cobra especial importancia ante las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán.
Thorne incluso hizo alusión a una metáfora de Robert Oppenheimer durante la Guerra Fría, comparando la situación actual con “dos escorpiones encerrados en una botella”.
Afrontando el negacionismo y promoviendo la ciencia
Además de abordar el peligro nuclear, el físico también expuso sus preocupaciones respecto a la situación actual de la ciencia. Mostró inquietudes sobre el auge del negacionismo y el deterioro de la educación científica, especialmente en Estados Unidos. Tanto en el festival STARMUS como en otros foros, Thorne y Nolan enfatizaron la necesidad de comunicar la ciencia al público de una manera que no la trivialice ni la reduzca a un mero espectáculo.
El proyecto STARMUS, creado por Garik Israelian, tiene precisamente como objetivo fusionar ciencia, música y cultura, buscando fomentar la curiosidad entre las nuevas generaciones. Así, se comprende que a los 85 años, una de las grandes prioridades de Kip Thorne es que el mundo no pierda de vista los peligros que aún persisten.











