Innovador proyecto de salud en Madrid
La vista desde La Talaverona, en Las Rozas de Madrid, se caracteriza por un paisaje extenso de vegetación. Este lugar, adjunto a la Dehesa de Navalcarbón, un parque que ocupa aproximadamente 120 hectáreas con caminos de tierra, encinas y pinos, acoge el primer programa en España de prescripción verde en atención primaria. A través de espacios como huertos urbanos y estructuras restauradas, los pacientes participan en un programa preventivo orientado a la salud mental, donde la clave es la naturaleza.
El parque como terapia
Este programa, denominado “Jardín Terapéutico”, es una iniciativa conjunta de la Fundación Cultura Las Rozas y la Fundación Punset Terraviva. Está destinado a individuos de 35 a 65 años que experimentan síntomas de estrés o sobrecarga emocional, ofreciendo una intervención complementaria que se realiza una vez a la semana durante un período de ocho semanas.
“Esto es un regalo para nosotros”, afirma Marian, una de las primeras diez pacientes. “Es como si te abrieran una puerta o una ventana y cambiaras de vida. Sales del caos, de las prisas, del asfalto, y entras en la calma”, describe esta médica de 58 años.
Actividades en la naturaleza
Los participantes son derivados desde los centros de salud de Las Rozas, un municipio conocido por su exclusividad y altos costos. En el programa, los pacientes participan en actividades como plantar, disfrutar de una merienda bajo las encinas, y crear collages o dibujos, todo en un entorno natural durante aproximadamente dos horas.
Bartolomé Colón, responsable de las actividades de horticultura, enseña a los participantes cómo sembrar plantas aromáticas y cultivos como tomates. “Aquí bajamos revoluciones. Nos adaptamos al ritmo de la naturaleza, que es lento y tranquilo, justo lo contrario de nuestro día a día”, explica.
La mayoría de los participantes son mujeres. Elsa Punset, presidenta de la Fundación Punset Terraviva, señala que “son ellas quienes más fácilmente aceptan hablar de salud mental, estrés o agotamiento emocional”. Muchas mujeres enfrentan la presión de trabajos, cuidados familiares y pérdidas recientes que las dejan con una sensación de cansancio que es difícil de abordar en una consulta corta.
Un enfoque preventivo y de conexión social
El objetivo de este proyecto no es tratar patologías graves, sino actuar como una medida de prevención y apoyo social. La prescripción verde ha sido implementada en países como Reino Unido y Canadá, donde los sistemas públicos de salud derivan pacientes a actividades comunitarias relacionadas con la naturaleza y el arte desde hace años.
En España, aunque ha habido iniciativas donde la cultura es parte del tratamiento, no existen proyectos similares a este que provengan directamente de Atención Primaria. “Entre el 30 y el 40% de las consultas en Atención Primaria están asociadas con malestar emocional leve. A menudo, la respuesta inmediata es la medicalización”, indica Punset.
El programa también busca restaurar la interacción social, en un contexto donde las personas se sienten cada vez más solas. “Estamos enfrentando una crisis de salud mental, una crisis climática y de soledad simultáneamente. La gente se siente sola y carece de amigos”, sostiene Punset.
Un espacio rehabilitado con historia
Carlos Delgado, director artístico de la Fundación Cultura de Las Rozas, destaca la participación de todas las concejalías en este proyecto, que complementa la propuesta preventiva para mejorar la salud mental del municipio. La Talaverona fue anteriormente una casa aristocrática que se deterioró y fue restaurada por el Ayuntamiento para convertirse en el Centro de Medio Ambiente de Las Rozas, con áreas como huertos urbanos y un esfuerzo por recuperar el contacto con la naturaleza.
Por su parte, Rosalía Hormigo, arteterapeuta del programa, comenta sobre el valor del proceso creativo en las sesiones. “No se trata de la habilidad artística, sino de lo que aparece o se cura a medida que las personas crean. El arte conecta con una parte muy sana de nosotros mismos, y cuando eso ocurre rodeados de naturaleza, la combinación es increíble”, asegura.
Las sesiones, que comienzan a las 10 de la mañana y finalizan alrededor de la una, incluyen el cultivo de plantas que se están estableciendo, como tomates y pimientos. “Todos estábamos preocupados”, relata Bartolomé Colón. “Pensando, ‘A ver si han sobrevivido al granizo y a la lluvia de ayer’”.
Finalmente, Marian expresa que el programa ofrece múltiples beneficios. “Es fundamental reivindicar la calma, la expresión de emociones y, sobre todo, la conexión con la naturaleza y con los demás”, afirma. “Después de la primera sesión, volví al trabajo mucho más tranquila y me sentí mejor”, concluye. “Me voy feliz y satisfecha”.











