Un regreso musical muy esperado
A las cinco de la tarde, el Galpón 11 vuelve a cobrar vida con la melodía de diversos instrumentos. Guitarras, teclados, un bajo, batería y voces de distintas épocas se entrelazan en el espacio. Algunos de los músicos son viejos conocidos, mientras que otros se presentan por primera vez. Sin embargo, todos comparten una historia que parecía estar en pausa. En algún momento, todos ellos formaron parte de bandas, subieron a escenarios y vivieron la emoción de tocar. Por razones laborales, compromisos familiares o la disolución de sus grupos, muchos dejaron de hacer música con regularidad, pero ahora están listos para volver a la escena.
El programa Volver a Sonar
La iniciativa, denominada Volver a Sonar, es un programa municipal que forma parte del Plan Mil 65 implementado por la Municipalidad de Rosario. Está dirigido a personas mayores de 65 años que alguna vez tuvieron una conexión con la música, pero ya no participan activamente. Durante ocho semanas consecutivas, los participantes se reunirán en el Galpón 11, a orillas del río Paraná, para ensayar y desarrollar una propuesta musical colectiva que culminará con una presentación.
Entre los participantes se encuentra Raúl Emilio Podestá, que trae consigo su guitarra criolla y eléctrica, y menciona agruparse con bandas como La Sonora Panameña y La Retroband. Por su parte, Víctor Domínguez, un baterista con seis décadas de experiencia, ha tocado con varios grupos, y se mantiene activo en la Legión de Bateristas de Rosario. En tanto, Isabel Edit Roldán, ex corista de una banda de rock, expresa su deseo de recuperar la emoción de sus épocas anteriores. Mientras que Adriana Mónica Maini, cantante de diversos géneros, sigue presentando recitales en teatros de la ciudad.
Un enfoque en la vitalidad y conexión
Federico Valentini, secretario de Cultura de Rosario, menciona que esta propuesta busca asegurar un acompañamiento del Estado durante los primeros mil días de vida y, más adelante, promover la vitalidad entre quienes superan los 65 años. En Rosario residen más de 130,000 adultos mayores, de los cuales cerca de 40,000 viven solos. La Municipalidad ha identificado casos de «soledad no deseada» y busca abordarlos no solo desde la salud, sino también desde la cultura y el deporte.
La propuesta Volver a Sonar facilita un espacio donde los participantes pueden conectarse con músicos que hasta entonces no conocían. Valentini destaca que el objetivo es que quienes alguna vez tocaron y dejaron de hacerlo por diversas razones, tengan la oportunidad de volver a hacerlo, generando comunidad a su alrededor. “Lo que se reproduce aquí no es más que amigos”, asegura Valentini, señalando que esta amiga impacta positivamente en la salud física y mental de los individuos.
El proceso creativos y grupos musicales
Los ensayos no solo consisten en tocar; los participantes también se dedican a compartir recuerdos y anécdotas sobre su trayectoria musical. Este encuentro no solo revitaliza a los individuos, sino que también teje un vínculo más profundo entre ellos. En el proceso se han formado tres grupos, cada uno con un estilo diferente. Uno se enfoca en el rock popular, la trova y el folclore; otro se dedica al tango melódico; y el tercero revive el rock de las décadas de los sesenta y setenta.
El grupo de los lunes reúne a músicos interesados en el rock, mientras que los martes emergen artistas del tango. Los miércoles, el grupo Vinilo, dedicado al rock de épocas pasadas, se mezcla con la experiencia de los ‘músicos novatos’ que buscan retomar sus pasiones. Carlos Vera Marechal, de 71 años, es parte de Vinilo. Tras abandonar la música por años para dedicarse al cine, se aventuró a esta convocatoria y rescató sus viejas pasiones. «La música no fue parte de mi vida: fue toda mi vida”, confiesa.
Una comunidad en construcción
Mercedes Ianniello, coordinadora del proyecto, es también una artista con una rica trayectoria en la escena musical de Rosario y Buenos Aires. Ella se unió rápidamente al proyecto, sintiendo la necesidad de apoyar un regreso a través de un enfoque humano. La coordinadora resalta que aunque se unieron músicos de diversas edades, la conexión que están generando es única y vibrante, superando sus expectativas iniciales.
Por último, Ianniello destaca que este encuentro parece un episodio digno de una película de Wim Wenders o un reality show musical, ya que siempre hay cámaras documentando el proceso creativo. La historia que se teje en el Galpón 11 es no solo un retorno a la música, sino también a la conexión humana y la construcción de nuevas amistades a través del arte.











