Reinvención de un hogar histórico
Una casa antigua de la década de 1930 ha sido completamente renovada por el arquitecto David Flack, quien logró convertirla en un espacio luminoso, moderno y vibrante. Este proyecto singular se encuentra en South Yarra, un barrio de Melbourne, Australia, y está inspirado en la reconocida Maison de Verre diseñada por Pierre Chareau.
Cambios estructurales significativos
La transformación fue radical, ya que la vivienda original era oscura y laberíntica debido a la escasa luz natural que entraba y a la distribución de las habitaciones. Para iniciar la renovación, Flack optó por demoler varias adiciones y crear una innovadora «linterna» de bloques de vidrio. Este nuevo volumen, que se extiende a doble altura, captura la luz desde tres direcciones y reduce el área cubierta en 30 m².
Diseño interior y ambiente moderno
El resultado es un interior en el que la luz natural cobra protagonismo. Las paredes de pavés y los ventanales de acero negro caracterizan esta ampliación, que alberga un espacioso salón de doble altura, una cocina funcional y un comedor donde el arte y el diseño se integran de manera armónica. La inspiración detrás de este diseño es innegable, con referencias claras a la Maison de Verre, un ícono del modernismo en París, famosa por su uso pionero de bloques de vidrio.
Espacios multifuncionales
La distribución anterior de la casa era formal y rígida, lo que no se ajustaba al estilo de vida de la propietaria. Para solucionar esto, Flack reinventó el espacio con muebles que son tanto vintage como contemporáneos, creando ambientes útiles y versátiles. Por ejemplo, la biblioteca, pintada de amarillo, tiene la flexibilidad de funcionar como oficina, estudio o sala de reuniones. La cocina, equipada con una elegante isla de nogal, cuenta con un área de desayuno preferida para las cenas familiares.
El arte como elemento central
Un aspecto fundamental de la reforma fue la inclusión de espacio para la colección de arte contemporáneo de los propietarios. Los colores vibrantes de las obras se complementan con características como el triple borde de terrazo en la cocina y el salón, el mármol estriado de la biblioteca y un mirador audaz que conecta la planta alta con la nueva área cubierta de vidrio.
Detalles distintivos en cada rincón
Desde la escultura de un perro que da la bienvenida a la entrada sobre una alfombra de ónix y mármol, hasta la mesa de comedor situada bajo un techo verde oscuro, cada espacio refleja una personalidad única. El salón, que cuenta con paredes de yeso veneciano y grandes ventanales, presenta una mezcla ecléctica de sillones que contribuyen al ambiente acogedor.











