La importancia del vínculo fraternal
La relación entre hermanos es un vínculo que muchas personas dan por hecho, pero que raramente se cultiva de forma intencionada. Este lazo, que suele no tener la urgencia emocional de una relación de pareja ni el peso simbólico de la relación con los padres, se forja en la infancia. A menudo, se presenta de manera fuerte y armónica, aunque en ocasiones también puede ser tumultuosa. Sin embargo, investigaciones científicas han demostrado que la calidad de esta relación durante los años formativos puede tener repercusiones que van más allá del entorno familiar. Un reciente estudio de la Universidad de Harvard publicado en 2025 en la revista Social Science & Medicine evaluó a más de 5,800 adolescentes a lo largo de cerca de 20 años, investigando cómo el afecto entre hermanos se relaciona con la salud y el bienestar en la adultez.
Resultados del estudio
Los hallazgos fueron sorprendentes en varios aspectos. Aquellos que reportaron un mayor amor hacia sus hermanos durante la adolescencia mostraron, dos décadas más tarde, una mejor calidad del sueño con menor riesgo de apnea y de trastornos del descanso, además de un aumento en el optimismo. Por otro lado, aquellos que recibieron más afecto de sus hermanos registraron un menor riesgo de ansiedad y depresión en su vida adulta.
Un vínculo perdurable
Para comprender la relevancia de estos hallazgos, es fundamental considerar el lugar que ocupa la relación fraternal en el curso de la vida de una persona. Este vínculo suele ser el más duradero, superando incluso a las relaciones con los padres y las parejas, ya que se inicia en la infancia, se extiende a lo largo de la adolescencia y, en muchos casos, perdura hasta la vejez. Sin embargo, la dinámica entre hermanos ha sido uno de los vínculos menos analizados en la psicología del desarrollo.
Investigación sobre relaciones familiares
Un artículo publicado por la Asociación Americana de Psicología en 2022 subraya esta situación, mencionando que las investigaciones han estado centradas principalmente en las relaciones padres-hijos, relegando el estudio de la relación entre hermanos. Susan McHale, profesora de Desarrollo Humano y Estudios de Familia de la Universidad de Penn State, sostiene que «los hermanos son la relación más duradera de la mayoría de las personas, lo cual significa que pueden entenderte de maneras en que otros no pueden». Este dato se sustenta en la realidad social, donde en Estados Unidos, más niños crecen con al menos un hermano que con un padre presente en el hogar.
Más allá de los conflictos superficiales
Un error común al analizar la relación entre hermanos es centrarse únicamente en los conflictos más notables, como la competencia por la atención de los padres o las disputas domésticas. Aunque estos aspectos son reales, la investigación indica que la calidad del afecto, el apoyo recibido y la existencia de confianza son elementos que marcan diferencias significativas. El estudio de Harvard establece una distinción entre dos formas de amor fraternal: el que se da y el que se recibe. Aunque ambos están entrelazados, sus efectos son distintos.
El amor fraterno y su impacto
Querer a un hermano, incluso si ese amor no es completamente correspondido, puede fomentar una perspectiva optimista hacia la vida, lo que puede explicar mejoras en el sueño y en el compromiso cívico. Por otro lado, sentirse querido parece tener un impacto más directo en la salud mental, al reducir la vulnerabilidad a la ansiedad y la depresión. Sin embargo, la relación fraternal también puede generar consecuencias negativas. Un estudio realizado por Gallagher et al. (2018) halló que ser víctima de agresión relacional por parte de un hermano, como la exclusión o la manipulación, está asociado a síntomas depresivos y conductas riesgosas.
Consejos para mejorar la relación fraternal
Afortunadamente, la relación entre hermanos no está determinada de forma irreversible; se pueden implementar estrategias para mejorarla y repararla, incluso en la adultez. Basándose en la literatura científica, se presentan algunos consejos prácticos:
- Revisar viejos roles: Al reencontrarse, es común que los hermanos retomen los roles familiares que tenían; es importante reconocer el cambio en ambos.
- Verbalizar el afecto: Expresar gratitud y reconocimiento mejora la calidad de la relación.
- Aprovechar momentos de cambio: Eventos significativos pueden ser oportunidades para reforzar el vínculo.
- Mantener contacto regular: Aunque la interacción disminuye con el tiempo, cuidar la frecuencia de las comunicaciones fortalece el lazo.
- Reparar conflictos: Dialogar sobre disputas pasadas puede ser incómodo, pero contribuye a cimentar una relación más fuerte.











