Un gesto que transforma vidas
En un relato inspirador desde Australia, un hombre de 82 años ha llevado a cabo una de las iniciativas benéficas más notables del país. Selwyn “Nuts” Nutley, residente de Emerald, Queensland, ha reciclado más de 1.000.000 de latas y botellas, logrando recaudar un total de más de 100.000 dólares australianos (aproximadamente $106.000.000) en apoyo a un refugio que ayuda perros y gatos en situación de riesgo.
Inicio del proyecto
La historia de Nutley comenzó en 2014 cuando decidió adoptar un perro rescatado y, tras involucrarse como voluntario en el refugio, se le ocurrió una manera innovadora de ayudar: recolectar envases que luego devuelve a través del programa de reciclaje Containers for Change.
Métodos de recolección
Cada semana, el jubilado se dedica a recorrer comercios, clubes y viviendas en Emerald para recoger las latas y botellas acumuladas. En promedio, logra recolectar alrededor de 6.000 envases semanalmente. Para hacer más eficiente esta labor, adaptó su vehículo con una plataforma elevadora trasera, facilitando la carga de contenedores de gran tamaño.
Compromiso y esfuerzo
A pesar de estar jubilado, Nutley destina gran parte de su tiempo a este proyecto. Se estima que dedica más de 45 horas a la semana para la recolección, clasificación y devolución de los envases.
Impacto durante la pandemia
Además de su labor de reciclaje, durante años ha colaborado con el refugio facilitando el traslado de animales y participando en eventos solidarios para recaudar fondos. Durante la pandemia, la recolección de envases se convirtió en una vital fuente de ingresos para la organización, que enfrentó una pérdida significativa en sus fuentes de financiamiento habituales. En 2020, el jubilado logró reciclar más de 185.000 latas y botellas, generando cerca de 20.000 dólares australianos para el refugio.
Legado de un héroe anónimo
Hoy, con más de un millón de envases reciclados y una recaudación que supera los 100.000 dólares australianos, Selwyn Nutley continúa su incansable recorrido por las calles de Emerald, demostrando que un simple gesto diario puede tener un gran impacto en la vida de innumerables animales.











