Un momento decisivo en la carrera de Gabriela Sabatini
En 1990, Gabriela Sabatini vivía una etapa incierta en su trayectoria como tenista. Después de finalizar su larga colaboración con su entrenador español Ángel Giménez, se encontraba en búsqueda de nuevas oportunidades. Fue entonces cuando apareció en su camino Carlos Kirmayr, quien recuerda: «Ella estaba bastante fragilizada. No nos conocíamos y comenzamos una experiencia de tres meses para ver qué pasaba». Nadie podía prever que esa primera etapa culminaría con Sabatini alcanzando la gloria en el US Open, el único Grand Slam que logró en su carrera.
Un deslumbrante inicio
El debut de Kirmayr y Sabatini no pudo ser más desafiante: el césped de Wimbledon. Sin embargo, para sorpresa de muchos, Gaby llegó hasta las semifinales, donde se enfrentó a la estadounidense Martina Navratilova. Este triunfo fue solo el primer indicio de que algo significativo estaba ocurriendo en su carrera. A partir de ahí, comenzó la gira hacia el US Open, un torneo que marcaría el hito más importante de su trayectoria.
La transformación de Sabatini
Kirmayr, que nació en San Pablo y fue exnúmero 36 del mundo en los años 80, explica que la evolución de Gaby no se basó en un trabajo físico exhaustivo. «Ganó una percepción de que podía jugar al tenis con una táctica un poco diferente a la que utilizaba antes. Eso cambió bastante sus resultados». Desde ese momento, Sabatini comenzó a acercarse más a la red, donde, según su entrenador, se movía con gran habilidad. Kirmayr considera que Gaby se encontraba entre las mejores voleadoras del circuito femenino de la época, junto con Navratilova y la checa Jana Novotná.
Construyendo una relación de confianza
Una de las preguntas más comunes era cómo dos personas que acababan de conocerse lograron crear una química tan efectiva. Kirmayr, 20 años mayor que su jugadora y con una amplia experiencia en el circuito, proporcionó a Sabatini algo más allá de lo técnico. «Podía tranquilizarla, calmar sus expectativas, angustias o sentimientos negativos». Su misión era ayudarla a mirar más allá de la cancha.
Momentos significativos y una anécdota entrañable
Kirmayr alentó a Gaby a distraerse fuera del tenis, incluso llegó a comprar una moto para escapar de la presión. La música y las nuevas amistades contribuyeron a cultivar un equilibrio en su vida personal que ayudaba a su rendimiento deportivo. Sabatini recuerda con cariño un episodio relacionado con su deseo de andar a caballo en la playa: «Ella ganó el torneo en Amelia Island, fue un momento de mucha alegría y le dije: ‘Bueno, ahora hay un caballo blanco para que puedas cabalgar en la playa’».
El desafío del US Open
Cuando comenzó el US Open de 1990, Gaby no figuraba entre las favoritas. Delante de ella estaban reconocidas tenistas como Mónica Seles, Navratilova, Steffi Graf y Arantxa Sánchez Vicario. «Fue una sorpresa generalizada que llegara a la semifinal», admite Kirmayr, recordando su dura victoria en tres sets ante Mary Joe Fernández.
La final memorable
El verdadero desafío llegó en la final contra Graf, entonces número 1 del mundo. Kirmayr diseñó un plan específico en el que se proponía llevar a Graf hacia la derecha y, sin importar la respuesta, correr hacia la red. «Graf no tenía un passing shot de ese lado», detalla. Kirmayr enfatiza que, aunque «tenis por tenis ambas jugaban muy bien, Gaby tenía un revés superior».
Un cambio en la historia
Un dato relevante es que antes de esta final, el récord enfrentándose a Graf era de 18-3 a favor de la alemana; sin embargo, después de este partido, Sabatini logró vencerla en seis ocasiones más. Más de tres décadas después de aquella victoria, Kirmayr, quien actualmente dirige un centro de entrenamiento en Brasil, afirma: «Nuestro momento trabajando juntos la marcó a ella, por supuesto, porque jugó su mejor tenis. Pero para mí también fue un antes y un después». El vínculo entre ambos siempre se sustentó en el respeto, y Kirmayr concluye: «Gaby no tiene nada negativo que decir de ella: siempre ayudando a las personas, presente en momentos importantes y con mucha amabilidad hacia los otros.»











