Una nueva forma de envejecer juntos
En la búsqueda de crear un entorno armonioso para el envejecimiento colectivo, un grupo de amigos en la mitad de la vida, aproximadamente entre 45 y 50 años, comienza a imaginar vivir juntos en su vejez. Este concepto de cohousing se presenta como una opción esperanzadora contra la soledad y como un modo de fortalecer la amistad en la etapa de jubilación, distanciándose de la idea de geriátricos o instituciones similares.
La investigadora María Luisa Delgado Losada, de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que “el cohousing no es solo una alternativa habitacional, es un motor de bienestar donde la autogestión y la toma de decisiones colectivas actúan como un ‘gimnasio mental’ constante, preservando capacidades como la memoria y la fluidez mental.” Su reciente estudio, publicado en Frontiers in Public Health, valida los beneficios de este modelo de vida.
Características del cohousing
Este modelo autogestionado se traduce comúnmente en cooperativas que pueden adoptar diversas formas como:
- Propiedad horizontal con múltiples departamentos.
- Pequeños hoteles reciclados.
- Conventos reformados.
- Conjuntos de casas pequeñas o tiny houses.
Aunque en Argentina la cultura del cohousing es aún incipiente, se destaca Vidalinda en Belgrano, un pionero de más de 50 años que se lanzó junto a la tendencia danesa en los años 70.
Tendencia creciente en todo el mundo
El cohousing está ganando popularidad debido a diversos factores, incluyendo el aumento en la esperanza de vida, la creciente soledad y la crisis habitacional. Actualmente, seis de cada diez personas mayores experimentan sentimientos significativos de soledad, lo que ha llevado a la OMS a crear una Comisión sobre Conexión Social.
Históricamente, Dinamarca fue el lugar de origen de este modelo, donde se popularizó a partir de los años 70 y más tarde se extendió a Estados Unidos, gracias al arquitecto Charles Durrett. Su libro Cohousing: a contemporary approach to housing ourselves, es considerado un recurso fundamental en este ámbito.
Experiencias significativas
Casos emblemáticos como New Ground Housing, comunidad exclusiva para mujeres en Inglaterra, y The Bird’s Nest en Texas, ejemplifican cómo las mujeres lideran estas iniciativas al buscar alternativas frente al edadismo. En su mayoría, los proyectos de cohousing están formados por personas autónomas y sanas, pero también surgen modelos intergeneracionales que promueven la convivencia entre diferentes edades, como el mencionado Axuntase en Asturias, España.
En Argentina y Uruguay también existen proyectos en fase de desarrollo. Confluencia, ubicado cerca de Buenos Aires, y Carpe Diem en Montevideo, buscan establecer comunidades autosustentables que fomenten la convivencia solidaria.
Retos del cohousing
Si bien el cohousing presenta muchas ventajas, los expertos advierten sobre los retos de la convivencia y la administración comunitaria. Miguel Ángel Vázquez, especialista en gerontología, destaca que este modelo está destinado principalmente a personas mayores saludables y autónomas, y que deben considerarse las necesidades de quienes podrían no estar en esa situación.
El respeto, la escucha activa y la comunicación son claves para el éxito de estas iniciativas, como señala Charles Durrett, quien enfatiza que en el cohousing, cada idea puede complementarse y mejorar a través de la colaboración.











