El análisis del psiquiatra Enrique De Rosa
En medio de la investigación del crimen de Agostina Vega, el psiquiatra Enrique De Rosa ha realizado un profundo análisis sobre las características de personas involucradas en actos de violencia extrema, centrándose en Claudio Barrelier, único detenido hasta el momento. Durante una entrevista en LN+, De Rosa debate la facilidad con la que estos individuos pueden integrarse en la sociedad.
Un encanto engañoso
El especialista señala que la sociedad frecuentemente busca señales claras de peligrosidad en estas personas, cuando, en realidad, quienes cometen delitos suelen participar de manera normal en diferentes entornos sociales. De Rosa menciona que algunas personas poseen un «encanto superficial» y pueden generar confianza fácilmente.
«Puedo tener hasta una cuestión de un encanto superficial, una complicidad», explicó, refiriéndose a las conductas de sujetos con estructuras de personalidad particulares. Indicó que una característica central de estas personas es su dificultad para reconocer al otro como un sujeto con derechos, afirmando que «si el otro deja de tener importancia y ya no es una persona».
La criminalidad versus la salud mental
De Rosa hizo énfasis en la importancia de diferenciar entre criminalidad y enfermedades mentales. Aseguró que «la enfermedad mental está absolutamente subrepresentada en los delitos», y subrayó que quienes cometen crímenes son, en su mayoría, personas que parecen normales. Este hecho se convierte en un peligro en sí mismo, dado que pueden insertarse en la sociedad con total impunidad.
La cuestión del uso del término «psicópata»
El psiquiatra también expresó su preocupación sobre el uso frecuente del término «psicópata» en los medios de comunicación, sugiriendo que esta palabra no es un diagnóstico médico formal. Según De Rosa, su uso indiscriminado puede llevar a confusiones tanto sociales como judiciales.
Él enfatizó que «la psicopatía no es un diagnóstico médico», y que es más apropiado hablar de trastornos de personalidad. Cada caso requiere evaluaciones específicas, y la simple observación no puede definir a una persona. También advirtió sobre el riesgo de que este término se utilice para argumentar la inimputabilidad, ya que «claramente son sujetos que para nada tienen alterada su cognición», concluyó, a la vez que reconoció que comprenden las consecuencias de sus acciones, aunque pueden tener dificultades morales.











