El valor terapéutico de la filosofía
El filósofo Darío Sztajnszrajber, en una conversación reciente, argumentó que la filosofía desempeña un rol terapéutico al ofrecer a las personas la oportunidad de distanciarse de las exigencias diarias y del apremio por ser productivos. Además, Sztajnszrajber reflexionó sobre cómo esta disciplina se presenta como una alternativa viable frente a la presión de convertir cada acción en una oportunidad de ganancia.
El docente observó que existe una tendencia a pensar que todo esfuerzo debe traer algún tipo de retorno, lo que a su juicio limita el entendimiento de la vida. «Hay algo en ese rendimiento, rendimiento como rentabilidad, donde cada paso que damos tenemos que aprovecharlo», señaló. Afirmó que esta forma de pensar la vida no le interpela, prefiriendo enfoques que valoren aspectos más profundos.
Cuestionando los lugares comunes
Sztajnszrajber añadió que el ejercicio del pensamiento crítico invita a revaluar los conceptos establecidos y a buscar perspectivas más reflexivas en un mundo a menudo predecible. «Cuando pensamos la felicidad o el amor en términos de utilidad, algo se pierde», destacó.
Recuperando ideas de diversos pensadores, el filósofo mencionó a Epicuro en su análisis sobre la felicidad, definiendo este estado como la «imperturbabilidad del alma». Según Sztajnszrajber, Epicuro consideraba que lo que más perturba a las personas son las dependencias, las cuales surgen de lo que él denomina «falsos infinitos»; es decir, la creencia de que ciertos aspectos de la vida son permanentes.
Más allá de las dependencias
En su explicación, el docente utilizó como ejemplo una relación amorosa, señalando que la dependencia emocional puede generar preocupación por la pérdida o el deterioro de la conexión. Así, subrayó que «Epicuro intenta asociar la felicidad con un placer, pero un placer de las cosas más simples». Resumiendo su pensamiento, enfatizó: «huye del dolor, busca el placer. Ser feliz es que no duela».
El sentido de la vida y la búsqueda de lo inútil
El filósofo sostiene que la vida es demasiado breve para ser vivida únicamente bajo los parámetros de rendimiento constante. «Cuando comenzamos a cuestionarnos sobre el propósito de nuestra existencia, es posible que el tiempo ya nos haya alcanzado», reflexionó. A su juicio, esta búsqueda de la utilidad limita nuestra experiencia. Sztajnszrajber destacó que la recuperación de lo «inútil» puede abrir nuevas perspectivas de felicidad.
Proponiendo una filosofía del escape, el especialista sugiere una reconciliación con lo inesperado. «Ser libre implica intentar liberarse de las múltiples formas que nos constriñen», apuntó, reconociendo que escapar completamente de ellas podría ser un desafío inalcanzable.
La libertad fuera de lo esperado
Finalmente, Sztajnszrajber expresó que «hacer filosofía es rascarse donde no pica», refiriéndose a la necesidad de trascender las normas establecidas. «El mundo que habitamos ya establece coordenadas predecibles, pero salirse de la previsibilidad es una de las formas de alcanzar la libertad», concluyó.











