Repatriación histórica de restos humanos
La Universidad de Oxford ha decidido restituir a la comunidad naga, en el noreste de India, un total de 39 restos humanos que fueron extraídos durante la era colonial británica. El anuncio fue realizado este lunes por el Museo Pitt Rivers, el cual alberga la mayor colección de artefactos naga en el mundo.
Detalles de la restitución
El museo ha confirmado que está organizando la repatriación tras la aprobación de una solicitud presentada por el Foro para la Reconciliación Naga (FNR). Según la directora del museo, Laura Van Broekhoven, los restos “han estado lejos de su tierra natal durante demasiado tiempo”.
Los restos fueron recolectados a principios del siglo XX por administradores coloniales británicos y algunos de ellos estuvieron en exhibición pública hasta el año 2020. El FNR y otras organizaciones naga han expresado que para ellos, la repatriación significa mucho más que el retorno de huesos; simboliza la recuperación de la memoria que pertenece a su historia.
Solicitud y respuesta
La solicitud original abarcaba un total de 40 conjuntos de restos humanos. Sin embargo, la Universidad de Oxford sólo aprobó la devolución de 39 de ellos el 13 de julio, puesto que uno de los restos no contaba con una procedencia clara. Actualmente, el museo colabora estrechamente con la comunidad naga para establecer una fecha para la ceremonia de entrega, aunque esta aún no se ha determinado.
Un movimiento hacia la restitución global
Esta acción forma parte de un movimiento más amplio a nivel internacional que busca la repatriación de artefactos y restos humanos adquiridos en el periodo colonial por instituciones occidentales. En 2022, el Museo Horniman de Londres devolvió 72 artefactos a Nigeria, entre los cuales se encontraban 12 bronces de Benín. A inicios de este año, la Universidad de Edimburgo también restituía los cráneos de seis nativos americanos.
Adicionalmente, Grecia ha estado solicitando durante décadas la devolución de los Mármoles del Partenón, los cuales, según argumentan, fueron saqueados a comienzos del siglo XIX por Lord Elgin, embajador británico en el Imperio otomano. Londres ha defendido que dichos mármoles fueron adquiridos legalmente y que la decisión de su restitución corresponde al Museo Británico, donde se encuentran actualmente.











