Captura y rescate de los menores
En un alarmante caso en Pico Truncado, provincia de Santa Cruz, una niña de siete años logró escapar al lanzarse desde el primer piso de la vivienda donde se encontraba recluida junto a su hermano de cinco años. Ambos niños fueron rescatados por el sistema de protección infantil y hospitalizados debido a su estado crítico, que incluía severos cuadros de desnutrición, anemia y parasitosis, además de evidentes signos de retraso físico y de crecimiento.
Implicaciones legales
Como resultado de una denuncia que provocó una inmediata investigación judicial, la madre de los niños, Roxana Marisel Soto, y su pareja, Gastón Miguel Mercado, fueron imputados por delitos graves incluyendo reducción a la servidumbre, privación ilegítima de la libertad agravada, lesiones graves y abandonos agravado por el vínculo y el deber de cuidado. Un tribunal decidió imponer prisión preventiva a ambos, así como embargar sus bienes por más de trece millones de pesos.
Condiciones de abusos
Las investigaciones judiciales revelaron que los menores estaban confinados en una habitación cerrada, con la puerta bloqueada y vigilados constantemente por cámaras de seguridad. Se les prohibía asistir a la escuela y estaban sujetos a golpes frecuentes, tanto con manos como con cinturones, sufriendo castigos físicos y psicológicos. Un familiar testificó que los niños estaban «encerrados sin comer, a veces tomando agua del lavamanos y usando un tarro como baño». Se mencionó que eran golpeados porque «no engordaban», recibiendo escasa alimentación que consistía principalmente en sopa en pequeñas cantidades.
Rescate y pruebas
La dramática fuga ocurrió el 26 de mayo en el barrio 400 Viviendas, cuando la niña logró escapar y solicitó ayuda a los vecinos. La respuesta inmediata de quienes la auxiliaron fue esencial para que se pudiera denunciar el hecho ante las autoridades. La intervención del Área de Protección Integral de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes activó rápidamente un protocolo de emergencia, separando a los menores de su entorno familiar agresor.
Los testimonios obtenidos en Cámara Gesell fueron cruciales para detallar las atroces condiciones de encierro, las amenazas y la violencia que sufrían los niños. Las entrevistas, realizadas por equipos especializados, revelaron la manipulación psicológica y los métodos utilizados por los adultos para silenciar a los menores. Los exámenes médicos confirmaron los graves niveles de desnutrición, mientras que los psicológicos indicaron síntomas de estrés postraumático.
Investigación en curso
Las grabaciones de las cámaras de seguridad proporcionadas por los propios acusados jugaron un papel fundamental en la investigación, mostrando escenas de abuso y condiciones de vida inhumanas. Durante el proceso, se ha subrayado que el silencio prolongado y la inasistencia de los niños alimentan las dudas sobre su situación. Actualmente, ambos menores están bajo atención médica y psicológica, recibiendo el apoyo necesario para su recuperación.
La tía de los menores ha tomado su custodia, pero denunció amenazas por parte de Soto y Mercado. Estos permanecerán detenidos mientras avanza la investigación en curso, en la que se les acusa de un control absoluto y sistemático sobre los menores.










