Relación entre el deporte y el jugo de cereza
Durante el emocionante empate 2 a 2 entre Liverpool y Newcastle United en la jornada inaugural de la Premier League, el jugador alemán Florian Wirtz llamó la atención al sentarse en el banco de suplentes con una botella de un líquido rojo oscuro. Este no era un hidratante común, sino jugo de cereza ácida, un suplemento que ha cobrado relevancia en el fútbol de élite.
Uso en deportes de alto rendimiento
El jugo de cereza no es un recién llegado al ámbito deportivo. En ciclismo profesional, ha sido común que los ciclistas lo consuman tras finalizar etapas en grandes competencias. También ha sido incorporado en las rutinas de deportistas de resistencia y en equipos de diversas disciplinas. En el fútbol, su aplicación se ha vuelto habitual entre clubes de gran cork en Europa, especialmente en semanas con partidos consecutivos.
Beneficios del jugo de cereza
Según una revisión publicada en Sports Medicine Open, que analizó 19 ensayos con un total de 385 atletas entrenados, el consumo de jugo de cereza ácida se asocia con una mejor recuperación de la contracción voluntaria máxima, un indicador clave de fuerza muscular. Además, se registró una disminución de la proteína C reactiva, un marcador de inflamación, durante las 48 horas siguientes al ejercicio.
Los beneficios se atribuyen a los polifenoles y antocianinas presentes en las cerezas, que modulan procesos relacionados con el estrés oxidativo y la inflamación generada por la actividad física intensa. Por otro lado, un estudio en Frontiers in Nutrition que analizó 28 ensayos clínicos concluyó que existe evidencia preliminar que respalda su uso en la recuperación de fuerza.
Momentos clave de consumo
El momento de ingesta es fundamental. El investigador Malachy P. McHugh sugiere que el concepto de «pre-recuperación» es el que mejor describe su efectividad, con evidencia que indica que los mejores resultados se obtienen cuando los atletas inician el consumo varios días antes de la competencia y continúan después del esfuerzo.
Por lo tanto, su uso se intensifica en semanas con múltiples partidos o carreras, no necesariamente en cada sesión de entrenamiento. The Athletic ha señalado que ciclistas del pelotón profesional, así como deportistas de la selección olímpica de Gran Bretaña, el equipo de rugby de Nueva Zelanda y diversos clubes de la Premier League, ya han integrado el jugo de cereza en sus prácticas deportivas.
Resultados variables y suplementación
Sin embargo, los efectos no son uniformes en todos los indicadores. La revisión de Sports Medicine Open no evidenció una reducción consistente en el dolor muscular o en los niveles de creatina quinasa y otras citocinas inflamatorias. Además, un metaanálisis preliminar en Journal of Medicinal Food encontró mejoras moderadas en algunos parámetros de sueño en adultos mayores con insomnio, aunque sus autores advierten que los resultados no equivalen al jugo de cereza con tratamientos médicos establecidos.
El momento adecuado para consumirlo es crucial. La investigación de McHugh destaca su función óptima como herramienta de «pre-recuperación», sugiriendo que su incorporación es más efectiva en períodos con exigencias físicas cercanas. Esta estrategia beneficia a deportistas que requieren una rápida recuperación, como futbolistas que juegan dos veces por semana o ciclistas en carreras por etapas.
A pesar de su utilidad en situaciones específicas, los especialistas no lo consideran un suplemento de uso diario. El estrés oxidativo y la inflamación son parte del proceso de recuperación y adaptación muscular, por lo que su intervención constante podría interferir negativamente. La nutricionista Julie Hardeel, mencionada por The Athletic, indica que la decisión de usar el jugo debe alinearse con los objetivos del atleta: ya sea mejorar adaptaciones a largo plazo o facilitar una rápida recuperación muscular en fases competitivas.











