Identificando al egocéntrico
En cualquier oficina, escuela o equipo de trabajo, es común encontrar a una persona que se adueña de las conversaciones, siempre busca tener razón y se atribuye el buen desempeño de logros en grupo. El egocentrismo no es un comportamiento pasajero, sino que tiene consecuencias serias y destructivas en el ambiente laboral.
Según la experta peruana en Gestión Corporativa, Iris Reyna Sánchez Aizcorbe, «Grandes egos son la raíz de muchos problemas en el trabajo que van desde una mala comunicación, deficiente toma de decisiones, desmotivación del equipo, hasta bloqueo de la innovación, pérdida de personas talentosas y generación de un mal ambiente de trabajo”.
El lado oscuro del orgullo
El problema con las personas egocéntricas es que su actitud peligrosa a menudo no es evidente. Muchos pueden parecer amables, al menos mientras los demás les brindan validación. Sin embargo, esta actitud decayó una vez que dejan de ser útiles. Levi King, un empresario estadounidense y CEO de Nav.com, comparte su experiencia: «Que te sorprendan difamándote en una conferencia de trabajo no fue nada agradable, pero las consecuencias reales resultaron ser mucho más graves”. Con frecuencia, el daño causado por el egocentrismo en el trabajo puede tardar tiempo en manifestarse completamente.
Señales a detectar
Algunas de las conductas típicas de un egocéntrico en el ámbito laboral incluyen:
- Interrumpir y redirigir conversaciones hacia sus propias experiencias.
- Apropiarse de los logros colectivos.
- Interpretar cualquier crítica como un ataque personal.
- Involucrarse en decisiones que no les corresponden.
- Culpar a otros antes de reconocer sus propios errores.
- Convertir problemas ajenos en historias sobre sí mismos.
Según la psicóloga estadounidense Aimee Daramus, “Las personas egocéntricas suelen dominar las conversaciones. Los debates tienden a girar en torno a sus vidas, logros y problemas”.
Comprendiendo el fenómeno
Es importante reconocer que “la mayoría probablemente no se dan cuenta de que lo están haciendo ni de cómo afecta a los demás”, explica la psicóloga clínica estadounidense Yolanda Renteria. Esta falta de conciencia puede ser la puerta hacia el cambio. Frecuentemente, el egocentrismo está arraigado en la educación, experiencias de rechazo, traumas o simplemente en el modo en que una persona procesa el mundo.
Sebastián Girona, psicólogo español especializado en relaciones, afirma que “dentro de una persona autorreferencial hay un patrón neurológico que acompaña toda la vida. Se puede trabajar para disminuirlo, pero va a permanecer”.
Estrategias efectivas para manejar el egocentrismo
Sin rodeos, aquí hay algunas tácticas que son efectivas si la persona tiene la disposición mínima para cambiar:
- Establecer límites claros sin necesidad de justificarte. Simplemente di: «No participo en este tipo de conversación».
- Documentar comportamientos específicos: anotar qué hizo, cuándo sucedió y qué impacto tuvo.
- Reducir la interacción a lo funcional; es preferible ser profesional y no personal.
- Asignar un crítico de confianza que pueda proporcionar retroalimentación sin temor a represalias.
El egocentrismo laboral no es un reto que debas resolver colaborativamente. Es una situación con la que debes convivir, asociada a una persona cuyos pensamientos giran en torno a sí mismos. Aunque no eres responsable de esto, sí lo eres en cuanto a protegerte mientras compartes el espacio laboral con esa persona.











